Laphroaig Triple Wood

It is said that we dont make friends easily but the wants we do we make for life, así reza en su web Laphroaig “Se dice, que no hacemos amigos fácilmente, pero en cuanto lo hacemos, es para toda la vida”. De hecho, la afirmación anterior que, tradicionalmente se refería al carácter de los isleños se hace realidad cuando se trata de poner en palabras la relación que se establece entre el amante del whisky y los néctares que produce la destilería del sur de Islay. Muy difíciles de tratar en un principio, tan duros que parecen los propios whiskies los que se niegan a ser bebidos por el ser humano, sin embargo, una vez se aceptan como son, la devoción que se tiene por ellos va más allá de la simple amistad.

Dentro del rango habitual, Laphroaig presenta el Triple Wood, una expresión realmente extraña y, tal vez, única en el mundo del whisky. El proceso de maduración se inicia introduciendo el producto destilado en las clásicas barricas de roble americano, ex-bourbon, las mismas que se utilizan para la expresión de 10 años. Tras dicho paso, se extrae el contenido de diversas barricas, de diferentes años, para colocarlo en las barricas pequeñas, Quarter cask, similares a las utilizadas durante el siglo XIX y donde el proceso de maduración es extremadamente rápido, por lo que apenas pasarán 9 meses en las mismas. Por último, se traslada el contenido a dos diferentes tipos de barricas de jerez, oloroso sherry cask, donde ya estarán listas para el embotellado. Tan complejo whisky, ha obtenido la medalla de oro en el IWSC de 2012 y plata en el 2009.

Laphroaig Triple Wood es embotellado a 48º y tiene un precio de unos 70 euros la botLaphroaig ella de 0,70 l.

Color: Oro, ligeramente turbio, no se aprecia su paso por barrica de jerez.

Aroma: Sin duda, un Laphroaig. La intensa turba llena la nariz desde el primer momento, junto a los tonos yodados y medicinales de la destilería junto a la característica tierra húmeda. Su paso por el sherry, jerez, se aprecia en la evolución, llegando un tono dulce muy ligero.

Paladar: Muy agresivo, da la impresión de que domina el Quarter cask. Humo, yodo, hierbas, turba,… sabores muy fuertes que llenan el paladar. Su evolución es lenta, merece la pena esperar, ya que se vuelve más gentil y asoman tonos nuevos como el caramelo, vainilla, y frutas dulces.
Final: Bastante cremoso, sorprende al ser ligero, dulce y toque de turba.

La comparativa del presente whisky con sus hermanos de 10 y 18 años resulta interesante. De entrada son prácticamente indistinguibles, en color, aroma y sabor, y es su evolución la que marca la diferencia. La versión de 10 años es la que presenta menor rango de evolución, manteniendo las características de Laphroaig más puras, un excelente whisky de turba y un ejemplo de destilación. Las otras dos expresiones, la de 18 años y la del presente análisis, Triple Wood, son de evolución muy lenta, es necesario esperar, y transitan por vías muy diferentes. El 18 y.o. se encamina hacia los tonos que le ofrece la madera de roble, destacando un tono de vainilla único y ofreciendo un resultado sobresaliente. El Triple Wood añade notas dulces de su paso por barrica de jerez, no siendo la integración tan sorprendente.

Laphroaig es excelente y catar los tres whiskies (faltando todavía el Quarter Cask) una experiencia vital.

PUNTUACIÓN: 88

El whisky del mes

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