Lagavulin 8 year old 200th aniversary

Un buen día llegaron para quedarse. Parecía que era algo reservado a moteros, bandas juveniles, gangsters tal vez, pero nadie se imaginaba una expansión tal que alcanzase a todos los sectores de la población. A las calaveras y las banderas piratas se le sumaron los delfines, los elfos y miles de criaturas más. Equipos deportivos, nombres propios, letras góticas, frases en idiomas lejanos… un sinfín de posibilidades que hacía a quinceañeros, yuppies, hipsters o lo que sea, daba igual, todos tenían el suyo. Porque los tatuajes molan. Molan de verdad. Te hacen ser diferente, distinguirte y ser único. Qué más se puede pedir. Los tatuajes se enseñan con orgullo y se explican y muestran el lado más personal. Tal vez Facebook sea su heredero, tal vez tanta proliferación ha acabado eliminando el rasgo de exclusividad pero hay uno que, si se ve de vez en cuando, si en alguna recóndita taberna alguien lo lleva hará brincar el corazón de aquellos que aman el whisky como la más maravillosa creación realizada por el ser humano: A846.

Y es que semejante grafía recuerda a aquellos lobos de mar que se tatuaban tras pasar el cabo de hornos o a los modernos atletas que se señalan con los aros olímpicos en su piel tras su participación en la más excelsa de las competiciones. Y es que aquel que lo lleve habrá recorrido, se espera que a pie que no será buena idea el coche, la A846, la carretera que lleva de Laphroaig a Ardbeg, y viceversa, en un paseo de 40 minutos, el sin duda, mejor paseo del planeta Tierra.lagavulin 8

Y en medio, desde hace 200 años, Lagavulin. Este año, la mítica destilería celebra su segundo siglo destilando whisky con diversos actos y, lógicamente, ediciones especiales, como un Lagavulin de 18 años lanzado en el Feis Ille 2016 que será muy difícil de conseguir. Pero se han acordado del mercado global y han puesto a disposición de los fieles del humo una edición Lagavulin 8 year old 200th aniversary  que, según indican, trata de imitar a los primeros whiskies que se destilaron hacia 1880 en los comienzos.

El precio de esta edición exclusiva es sobre 60 euros, lo que les ha generado alguna crítica apelando a “un whisky demasiado joven para el precio”  pero, realmente es una excelente noticia que no se han dejado arrastrar por la ola No Age Statement para cubrir el uso de whisky con pocos años en barrica como ha sucedido con las marcas que buscan más un rédito comercial que un buen whisky. La edad no hace a los whiskies mejores, los hace diferentes.

lagavulin 8

Color: Extremadamente claro, vino blanco. Evidente ausencia de caramelo aunque, según parece, Lagavulin no se ha bajado del uso de la filtración en frío.

Aroma: Recuerdo de hierba recién cortada, tal es la sensación de limpieza que ofrece de inicio. Y continúa con aroma a chimenea, madera al fuego y, por fin, el humo. Y se detiene ahí, la naturalidad del humo es extraordinaria y, sin duda, adictiva. Tal vez ayuden las notas a gasolina. Existe además un fondo dulce, ligero, proveniente de frutas y frutos secos.

Paladar: Invade la boca el humo, se reconoce como un Lagavulin clásico, precisamente la intención de la destilería por lo que no se puede pedir más. Más hierba fresca, roca marina y sal. Como debe ser.

Final: Más que largo, interminable, invade cada centímetro de la boca, manteniendo las notas, sin saturar.

Felicidades a lagavulin por su aniversario y por el excelente whisky que han creado para conmemorarlo. Surge, además, la necesidad de compararlo, por ejemplo con su hermano mayor el Lagavulin 16 year old, aunque en estos niveles de calidad será siempre cuestión de gustos. El clásico de 16 años es más amable, para lo bueno y para lo malo y este Lagavulin de 8 años será más para fanáticos. Los 5 grados extra que presenta son, sin duda, un punto importante a favor de la versión de aniversario.

Y también se siente la tentación de compararlo con el exclusivo de Ardbeg de este año, el Dark Cove, aunque se está hablando de clases completamente diferentes de whisky. Ambos son dos whiskies extraordinarios, jóvenes y buscan uno en el humo y otro en el extra sherry una clara seña de identidad y ambos lo consiguen. Con un poco de presupuesto, cualquier aficionado deberá degustar ambos y tendrá un feliz 2016, sin duda.

PUNTUACIÓN: 90

 

 

El whisky del mes

2 Comments

  1. Pues por fin me decidí a abrir una de las botellas para probarlo, a pesar de los calores que tenemos por aquí. Coincido plenamente en casi todo lo que expones en las notas de cata: el toque herbal es claro y persistente, sobre todo en boca, lo del humo…evidente, y se nota hasta en el olor de la estancia después de un rato, a mí se me hace muy presente, sobre todo en la nariz, un matiz cítrico constante que me agrada, y un olor y sabor acre de sitio cerrado y polvoriento que es realmente evocador. La dulzura no consigo asociarla a nada concreto, quizás a piña o frutas de verano, pero no a “vainillas” o similares. Y me llamó la atención que nada más abrir la botella, oliendo de ella y del corcho, surgió un olorcillo a puerto de mar, ya sabes, y a la carne ahumada de por aquí, la cecina.
    Pero…no he podido encontrarle parentesco con el Lagavulin que conozco, el 16, tal vez lo tenga con el 12, pero ahí no he llegado aún. Yo no podría decir que es un clásico Lagavulin -salvo por el humo y el toque marino leve. En una cata a ciegas habría apostado que era, o un Kilchoman “más evolucionado” o un Springbank (Longrow CV por ejemplo) hiperahumado. Lo del Kilchoman porque tiene esa patada de humo nada más olerlo, y la limpieza, pero no tan sencillo. Lo del CV por ese toque tan austero, seco y ¿bronco? eso que dicen de old school scotch que me encanta.
    El Lagavulin 8 me parece una interesante piedra de toque para el resto de schotches. Si es verdad que hace cien años los whiskys eran así, entonces las destilerias como Springbank están haciendo un trabajo estupendo por mantener el estilo clásico del scotch que me encanta, y Lagavulin ha acertado de pleno en reproducirlo, pero saliendo de la linea que creo es más propia de su estilo. Me gusta este caldo, pero aceptándolo como lo que es, prefiero lo que atesoro de Longrow CV, y para Lagavulin…el 16. Beberé con agrado esta botella y dejaré la otra para hacer dinero con ella y pagarle la universidad a mi hijo. 🙂

    • Hola Enrique, gracias por tus notas de cata y en especial por tus comparativas con otros whiskies ya que, en mi opinión, eso aporta una excelente visión a los aficionados. No he probado ningún Kilchoman lo que empieza a se delito ya que solo leo reviews excelentes así que tendré que ir a por uno.

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