Glengoyne Burnfoot

Entre los años 2004 y 2010, se vivió un fenómeno único hasta la fecha y que llevaba hasta el paroxismo a legiones de fieles. La serie Lost, creada por J.J. Abrahams y David Lindelof, creó un nuevo concepto de interacción, hecho que se reflejaba en foros, redes sociales y, por supuesto, merchandising. Uno de los objetos más emblemáticos era el whisky MacCutcheon 60 years old, que Charles Widmore ofrece a Desmond cuando éste le pide la mano de su hija. O que, en otro capítulo de la serie, es encontrada por Charlie entre el alijo de Sawyer y que con ella, planea emborrachar al, hasta ese momento, inaccesible Desmond. Mucha gente se preguntaba si realmente existía dicho whisky. Pues bien, la marca en sí, no existe sin embargo, la botella, que tanto cautivó a J.J. Abrahams es real y pertenece a una destilería muy cercana a Glasgow: Glengoyne.

La destilería tiene la curiosidad de producir whisky de la región de Highland, pese a estar dentro, casi en la frontera, de Lowland, y su característica principal va realmente contra dirección de los tiempos: Presume de crear whiskies con total ausencia de turba, y, en algunas versiones, sin duda, crea los mejores whiskies con la falta de la misma, por lo que son muy apreciados como whiskies ligeros y de calidad.

La versión, Burnfoot, que toma el nombre del original de la destilería, denominada Burnfoot ya que toma el agua del lago Burn, es una versión desarrollada para el conocido como mercado duty free, habitual anteriormente en los aeropuertos pero cada vez menor. Es un whisky NAS, no age statement, sin distinción de edad, y desde la destilería indican que contiene whiskies de hasta 34 años. También contiene mezcla de destilados de barrica de bourbon y jerez.

Glengoyne Burnfoot ha sido embotellado a 40º y tiene un precio habitual de 40 euros, la botella de 1 l.

glengoyne

Color: Oro brillante, con toque anaranjados.

Aroma: Se distingue de los whiskies habituales, muy sutil y agradable, sorprende con una fuerte nota de regaliz negro envuelto el aromas dulces destacándose la malta sobre todo, además de la miel, y, de fondo, fruta como el plátano o la papaya y toques de canela.

Paladar: El alcohol está perfectamente integrado. Denso y cremoso, llena la boca de regaliz para después ofrecer tonos de vainilla, roble y banana. Ligeramente picante.

Final: Muy ligero hasta casi inexistente, deja una sensación cremosa.

Degustar whisky sin humo o turba hoy en día es difícil y Glengoyne realiza creaciones muy interesantes sin recurrir a esos tonos. Burnfoot es un whisky diferente, agradable, ligero y muy apto para el verano. Por contra, tal vez deje insatisfechos a aquellos que disfrutan de los whiskies complejos de evolución.

PUNTUACIÓN: 84

El whisky del mes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *