Ardbeg Auriverdes

¡Ardbeg Day! Desde Islay hasta Sidney, desde Estocolmo a Madrid, miles de feligreses gritan al alba todos los años al despuntar el día elegido por la destilería de la turba y el humo para celebrar su fiesta particular. Las Ardbeg Embassy se engalanan, las mesas de cata se llenan con los shortie glasses y los caminos presentan una vista única con los fieles de la marca en alegre peregrinaje pensando en el bendito día que bebieron por primera vez un sorbo de Ardbeg y descubrieron que existe un material más preciado que el oro.

Y los destiladores nunca defraudan. Como es conocido, sus whiskies giran en torno a la versión de 10 años añadiendo “algo” que lo haga diferente en la proporción que consideren una vez son destapadas las barricas experimentales. Recordado fue el Alligator, con sus barricas quemadas en su interior hasta el extremo y ahora han decidido dar una vuelta de tuerca al concepto: barriles de roble donde se ha quemado una a una las maderas por el interior y re-ensambladas, y tapas vírgenes. Se estima que han estado madurando sobre 11 ó 12 años. El resultado, Auriverdes, un whisky con homenaje al mundial de Brasil, por el nombre, y con características que lo hacen único.

Ardbeg Auriverdes ha sido embotellado como cask strength, a 49,9 º, y, según indican, se han embotellado para todo el mundo 6600 botellas siendo su precio de salida unos 95 euros.

Color: Oro brillante pero como todos los Ardbeg es unchillfiltered y se observa denso.


Aroma:  De inicio una turba dulce como solo sabe hacer Ardbeg, se aprecia que mantengan la firma. Envuelve rápido la vainilla, muy evidente, y se hermana con el mocca y el café expreso y acompaña el humo de tabaco creando una sensación de vuelta a los orígenes. Además aparecen subtítulos de limón,  y sensaciones marinas. 


Paladar: Cremoso y denso, afirma la nariz con un humo muy potente pero no resultado de la turba, más bien de una hoguera y de bacón al fuego. Es potente y se mezclan sin orden el chocolate, la mocca, el limón, el coco,… no es un whisky de evolución, más bien es como un super Ardbeg de 10 años, extramusculado y con tonos muy potenciados.


Final: No muy largo, agradable sensación de haber tomado un café, bastante dulce y algo ahumado. 

Ardbeg Auriverdes ha desconcertado a todo el mundo. Si Galileo y Ardbog eran extremadamente complejos, Auriverdes es, definitivamente, una rareza para la tendencia de la marca y para el mercado actual. Algunos lo comparan con Laphroaig, los más viejos del lugar recuerdan uno parecido, el mítico Ardbeg Renaissance, el primer Ardbeg de 10 años desde la reapertura de la marca, embotellado en 1998. El mismo master distiller Bill Lumsden habla de él indicando que es un punto medio entre el Ardbeg de 1977 y el Airigh Nam Beist. Sea como fuere, bravo por poner un whisky así en el mercado, aunque sólo lo puedan disfrutar unos privilegiados debido a su limitada edición.

PUNTUACIÓN:  92 



El whisky del mes

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