Ardbeg Alligator

Ardbeg Alligator es el último de una larga línea de whiskies experimentales producidos por Ardbeg y supervisados por Bill Lumsden, director de destilación de la compañia. La denominacion Alligator viene del término “carbonización cocodrilo” que se utiliza tanto en las industria del bourbon como en la del whisky escocés para describir el grado máximo carbonización interior de las barricas de roble antes de ser llenadas con el destilado. Las duelas de madera quemada se dice, parecen escamas de lagarto.
El Alligator es whisky de 10 años donde parte del mismo, 60% aproximadamente, está envejecido en barricas alligator. Existe la versión ‘committe realease’ vendida sólo a los pertenecientes al Ardbeg committe, y la ‘general release’, lanzada en septiembre de 2011.
El test se ha realizado con un Ardbeg Alligator, general release, embotellado a 51,2º y con un coste de 62 euros, aunque actualmente el precio de venta se ha disparado por encima de los 90 euros.

Color: Las diferencias son tan grandes entre el whisky de 10 años y el Alligator que sorprenden enormemente. El tono pasa de vino blanco brillante a uno claramente ámbar. Hay que recordar que el 40% del whisky es el de 10 años habitual de la marca. Cabe preguntarse cómo saldrá del barril el whisky Alligator 100%. Otra gran diferencia es el cuerpo, el Alligator se presenta denso, muy cremoso.

 
El resto de características también hacen variar al whisky hasta el punto que, en un principio, se puede dudar que sea Ardbeg, pero la evolución del mismo elimina la duda.
 
Ardbeg Alligator
Aroma: La primera impresión es de nueces y avellanas, muy fuerte, según parece, la barrica ha dominado completamente a la destilación y no se aprecia nada la turba . Tonos de madera intensa y un poco de tocino a la barbacoa, flotando sobre ellos una sensación dulce. Con el tiempo el whisky evoluciona, empieza a asomar el limón y algunos toques marinos y la turba también y desaparecen los frutos secos, o quedan muy ligeros. 

Paladar: Se aprecia la cremosidad, el alcohol rasca la garganta, pero de forma grata. Afirma la nariz con su sabor a nueces y vainilla, sabores que va perdiendo en favor del limón y la turba. El whisky es largo sin duda. Si se quiere acortar la evolución se puede añadir agua, no se pierde calidad y tendremos antes a nuestro conocido Ardbeg, pero con más vainilla.
Final: De medio a largo y bastante turboso.
Es de apreciar que Ardbeg haya emprendido el camino de la experimentación y que nos ofrezca tan diferentes whiskies con la misma base de destilación, sobre todo con lo imposible que es preveer el mercado con 10 años de distancia. Alligator es un experimento más de la casa, muy bueno en complejidad, aunque el sabor resulta demasiado particular, o lo tomas o lo dejas. No es de las mejores expresiones de la casa, pero merece la pena probarlo por ser tan diferente.

PUNTUACIÓN:  89 

El whisky del mes

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