Jameson Original

Cuando el 26 de agosto Conor McGregor salió a la rueda de prensa estaba exultante. Todos habían visto ya para entonces que su intento en el boxeo había sido un espectáculo, un show para atraer la atención de miles de fans y curiosos al deporte de las 12 cuerdas. Noqueado por Floyd Mayweather en el asalto 10, había sido un juguete en manos del invicto ex-campeón. Y estaba exultante porque su objetivo se había cumplido. Y para celebrar, subió al estrado con una botella de whisky, ¡cuidado!, de whiskey ya que pensaba invertir su dinero ganado en una destilería ya que, como buen irlandés, ama el whiskey.

Y es que, aunque sus vecinos escoceses sean hoy la meca del whisky, hubo un tiempo en que el mundo miraba a Irlanda y a sus triple distilled para saborear el destilado de los dioses y, de hecho, añadieron esa “e” como símbolo de exclusividad. Y dentro de Irlanda, es posible que el whiskey más conocido sea el Jameson, casa fundada en 1780, en Dublin, y con ventas que alcanzan las 22 millones de botellas.

Jameson Original es su destilado básico, una mezcla de whisksey de alambique y de grano, con triple destilación y envejecimiento de 4 años. Su precio suele ser inferior a los 20 euros.

jamesonColor: Cobre trasparente.

Aroma: En el fondo, madera y malta de whiskey clásico… de acuerdo, es falso. Lo que se aprecia es alcohol de botiquín, ni tan siquiera es de malta del que desaparece con el tiempo para permitir abrirse a los aromas, al contrario, según avanza el tiempo, la sensación va a peor.

Paladar: Seco, no tan decepcionante como en la nariz pero poco sabor. Se aprecia que es. definitivamente, la madera y no la destilación la que se impone con roble y vainilla a la cabeza de las notas. También manzana dulce y algo de humo pero todo en muy limitada cantidad.

Final: Lengua de trapo. Obliga a ir rápidamente a tomar otro whisky de otra marca.

Está será, sin duda, la sensación de aquellos que indican que “no les gusta el whisky”. Lamentablemente, las estanterías de las tiendas y supermercados están pobladas de estos whiskies de baja condición. Es muy económico, cierto, pero por 10 euros más se puede disponer de maltas de calidad.

PUNTUACIÓN: 70

 

El whisky del mes

10 Comments

  1. A ver, acostumbrados a whiskies de malta sobresalientes, esto obviamente es otra categoría. Si lo comparo con otros irlandeses, pues lógicamente prefiero por ejemplo el Bushmills Black Bush, y por supuesto el Connemara que me parece que puede competir contra cualquiera.
    Y si hablamos de blends escoceses en esta gama de precios, pues el Jameson sale hasta bien parado. Desde luego mejor que algunos a los que les tengo especial inquina -p.ej. el JB-.
    En cualquier caso, yo estas marcas no suelo tomarlas si no es para hacerme un ‘pelotazo’ con fanta naranja, jajajaja!

  2. Hay whiskies irlandeses muy buenos, sin duda, hoy a tocado una revisión dura pero al final es cuestión de sensaciones y la verdad es que no han sido buenas. Hay algunas catas en la web que consideran a Jameson suficientemente bueno y, por supuesto, son todas igual de respetables, ¡que el aficionado opine!.
    PD: Al JB lo odiamos todos…

  3. Supongo que lo de esta reseña es algo así como el contrapunto irónico -la broma, y tal- que sirve para ralajar un poco el ambiente serio que rodea las catas sesudas de esos maltas exquisitos de la muerte. Nada que objetar porque tampoco vamos a ponernos a estas alturas en plan zelote, eso sí, espero que lo hayas disfrutado. jajajajajaaj.
    Yo te dejo unas recomendaciones que he ido catando estos días, después de que me animase a ampliar la colección de básicos: Tamdhu 10, Glan Garioch 12 y sobre todo ese al que tangas ganas le tenía…Clynelish 14. Pocas veces dinero mejor gastado.
    Saludos.

  4. Eso es, Enrique, cada opinión y cada sensación con un whisky es personal y tan válida desde cuando se prueba uno por primera vez hasta el master distiller de Macallan. ¡A mí no me ha gustado nada! y así lo he reflejado a pesar de que hay bastantes críticas positivas de este whiskey.
    Enrique, por qué no te animas a hacer una review del Clynelish y la publicamos? (me la envías a info@elwhiskydelmes.com) Sueles hacerlo en comentarios así que te animo a hacer una colaboración, yo preparo la cabecera con la información sobre la destilería para que no te suponga tiempo.

    • Te agradezco el ofrecimiento, pero si me das algo más de tiempo para que la botella siga avanzando y le vaya pillando el “regusto”. De todos modos lo mío está en las antípodas de lo que se pueda denominar “cata”, porque ya te he comentado otras veces que me importan más las “impresiones” o “evocaciones” y esas tampoco están para demasiadas reseñas. Pero te reitero el agradecimiento.

      • Todo el tiempo del mundo, es verdad que no hay que quedarse sólo con la primera impresión. A ver si te animas!

      • Ahí coincido contigo con respecto a las catas. Y eso q hice mis pinitos en el mundillo. Tengo en mi memoria cómo me supo cada whisky, cómo me sorprendió o me decepcionó, o como me fascinó.
        No tengo la nariz tan fina, aunque puedo estar un minuto seguido -hasta que se bloquea el olfato- oliendo mi Lagavulin 16. Ni la lengua tan precisa, aunque haga resbalar de lado a lado un trago generoso.
        Lo que sí tengo muy claro es cual me gusta mucho, cual me gusta, y cual me gusta menos. Y ahí los tengo, todos en un listado, esperando la tarde en la que unir más al final de la página.

          • Aitor, tal vez un día habría que hablar de aromas, recuerdos y fantasías. 🙂

        • Alfonso, no es una cuestión de nariz fina o lengua precisa. Se trata de lenguaje, de vocabulario. Ojo, no de repetir lo de “malta-miel-hoguera en la playa”, sino de aprender a asociar lo que se huele a algo. Igual que los niños, cuando aprenden a leer, saben lo que es “casa” porque asocian la palabra a algo, pero dificilmente saben qué es “palimpsesto”. Todo el mundo puede oler más o menos igual -dentro de ciertos límites y sensibilidades individuales- pero lo que hace falta es tener un archivo amplio de recuerdos olfativos conscientes. No todo el mundo -más aún el urbano- conoce a qué huele el brezo, el musgo, la caliza mojada, el heno cortado, la mermelada de ruibarbo, las algas resecas al sol, el tabaco de pipa latakia, etc… [Sonrisa] Eso sí, en las catas de vino todos olíamos el roble, los frutos rojos y el leve acento de cuero.
          Por cierto, yo también me perfumaría con Lagavulin…
          Saludos

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