Bowmore Tempest batch II

Bowmore, la destilería más antigua de Islay, estaba perdida. Ardbeg, Lagavulin y Laphroaig, estaban ganando la batalla con sus whiskies turbosos y potentes, expresiones que el nuevo aficionado recibía con entusiasmo. Por contra, los antiguos Bowmore, marinos y florares a la vez, con notas únicas, se habían perdido y las expresiones del core habitual, de 12, 15 y 18 años, aunque reconocibles, lucían más planas y sin atractivo.
Pero llegó el día del cambio. En la primavera de 2010 la destilería lanza una expresión de tan solo 10 años y en cask strength, a 55,3º, que se convierte automáticamente en el favorito de muchos, es ampliamente celebrada y recibe puntuaciones por encima de 90 puntos en la mayoría de las catas. El veredicto es unánime: Bowmore ha vuelto. Deciden darle el nombre de Tempest, tempestad y lo definen como “Una violenta tormenta con grandes vientos, lluvia, nieve y granizo”.
Bowmore Tempest batch II es lanzado en diciembre del mismo año, el 2010 y embotellado a 56º. Calificado también como small batch, pequeño lote, se trata de un whisky de 10 años para el que se usan barricas de roble de primer uso que son almacenadas en la mítica bóveda nº 1 de Bowmore situada, literalmente, junto al lago Indaal que golpea salvajemente la pared del cubículo para dar, finalmente, ese toque único de la destilería.
Bowmore Tempest

Color: Oro cálido, profundo.


Aroma:  Se presenta tal cual, con el característico aroma de limón costero de Bowmore, gran noticia, y notas que aporta la madera como la vainilla y los frutos secos. Muy fuerte de humo también. Y todavía mejor: con el paso de los minutos esas notas del roble desaparecen, el humo se atempera, el limón se torna de especiado a dulce, asoman notas de flores silvestres y violetas… la paciencia tiene su recompensa y deja una nariz única. El agua adelanta el proceso y es muy buena acompañante. Espectacular.
 
Paladar: Potente y cremoso, sus 56º se hacen notar en un principio, en este caso, el agua es casi necesaria para atemperar la tormenta. Muy costero, limones, ostras, humo y vainilla.  Definitivamente el humo es delicioso, una barbacoa de marisco  y costillas completa.

Final: Largo, limpio, tal vez menta en el retrogusto, definitivamente vegetal mezclado con humo.

Bowmore Tempest es, definitivamente, un revival de los viejos Bowmore, destinado a competir con los auténticos pesos pesados de Islay: Ardbeg Corryvreckan, Laphroaig cask strength y Lagavulin 12 years old. Todos cask strenght, todos símbolos de cada marca. Como ellos, cada batch es diferente pero espectacular y este batch II trae lo mejor de Bowmore. Un whisky obligatorio.PUNTUACIÓN:  90 

El whisky del mes

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